Sábado, 01 Abril 2017 18:12

Propiedad colectiva, posesión dividida

Escrito por  Iván
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TEORÍA

La cuestión es superar el régimen de la propiedad individual, sea privada (capitalismo) o pública (capitalismo de Estado), sin dejar de lado las conquistas civilizatorias de los derechos individuales, entre los cuáles se inserta el derecho a la propiedad. Un camino para esta superación sería la reconstrucción de la propiedad colectiva, productiva y auto-organizada en persona colectiva, entidad poseedora de derechos (sujeto colectivo).

la gran transformacion los origenes politicos y economicos de nuestro tiempo

 

Por lo tanto, la cuestión es deshacerse del individualismo manteniendo la individualidad, una conquista, quizá la mayor, de la modernidad, que, de forma coincidente surgió juntamente con el advenimiento del Estado moderno. Esta superación de la propiedad con la preservación de los derechos individuales no se dará con la simple abolición de la propiedad, sino, creo, a partir del empleo de derechos individuales de propiedad para conscientemente buscar la reconstrucción de los derechos sociales de la propiedad colectiva, o sea, de colectivos organizados bajo una personalidad colectiva propia, retomándose así el gobierno de los bienes comunes. ¿Cuáles serían estos bienes comunes? Justamente aquellos que son impasibles de ser reducidos a bienes o servicios, como el crédito, los recursos naturales (tierra) y los recursos humanos (trabajo). Pero, que fueron reducidos a una condición jurídica ficticia de mercancías por la acción arbitraria del Estado a lo largo de los últimos siglos, que, con el uso de su violencia legal consiguió construir lo que hoy llamamos mercados financiero, inmobiliario y laboral.

Instituciones típicamente modernas - como el ejército permanente, policía, hospital, hospicio y escuela - contribuyeron a la construcción arbitraria de estos tres mercados de falsas mercancías, como demostró Karl Polanyi (La gran transformación, 1944), un estudio de caso específico de Inglaterra, precursora del capitalismo, entre los siglos XVI y XIX. Tal secuestro de los bienes comunales se esparció por todo el planeta, y, grosso modo, se confunde con el proceso llamado de globalización, en el caso la globalización alienante, secuestradora de los procesos vitales naturales. Por ejemplo: el saber hacer o maestría sobre un conjunto de conocimientos necesarios para el ejercicio de determinado oficio (profesión), tradicionalmente, en todo el mundo, era un bien colectivo, reconocido a determinadas personas conforme reglas impuestas por el conjunto de poseedores de este conocimiento. La modernidad rompe con este paradigma, a comenzar por la Ley de Oficios de la Reina Elizabeth I de Inglaterra, culminando en la apertura del mercado de trabajo en Brasil, por ejemplo, con la liberalización de la práctica de todos los oficios legales por D. João VI en 1808, hasta que, por fin, se da la abolición de la esclavitud en 1888.

Tal como la familia patriarcal uninuclear compuesta de marido, esposa e hijos es la célula madre de la sociedad individualista, la comuna o colectividad organizada y productiva fue la célula social original de las sociedades que anteceden a las sociedades que se dicen modernas. Por lo tanto, propugnamos por la reconstrucción de la comuna tradicional, en la cual se conjugaban derechos individuales y colectivos, de forma que el camino para tal hazaña sería el empleo respetuoso de la propiedad individual para la reconstrucción de la propiedad colectiva. Así, no se trata de abolir la propiedad individual, sino de transformarla, superando así el régimen político por ella impuesto, de forma que, dándose los medios o herramientas para la paulatina abolición de los mercados de trabajo, inmobiliario y financiero, consigamos la emancipación de las esferas sociales de la cultura y de las relaciones jurídico-políticas del yugo del capital o de la propiedad. De esta forma, con esta superación de la propiedad privada en vez de su abolición, no desperdiciaríamos la conquista civilizatoria emprendida por el Estado Moderno que fue la revelación al mundo de los derechos del individuo.

Históricamente, tuvimos tres momentos en los cuales los derechos individuales comenzaron a ser revelados al mundo. Un momento abortado en la Grecia clásica antigua; otro momento en los siglos X, XI y XII en Europa con el desarrollo técnico y cultural producido por las colectividades organizadas fraternalmente (mutualismo de las comunas libres, corporaciones de oficio, guildas comerciales, etc), que tuvo como respuesta autoritaria la represión con las Cruzadas y la Inquisición de esta organización popular basada en asambleas abiertas. Esto juntamente con la reinvención de un Derecho Romano que ya no existía hacía más de mil años, o sea, desde el siglo V, y, que fue recuperado al interés de la Iglesia y de las clases dominantes, Derecho este formalista, individualista y estatista. Después de los horrores de las Cruzadas y, en el curso de la Inquisición, viene la Peste Negra y así estaban dadas las condiciones para la acumulación (alienación) del gobierno comunal de los bienes comunes, y, consecuentemente, el surgimiento del Estado Moderno. Amparado por el derecho centralizado romano reinventado, este Estado desprecia las fuentes jurídicas de las costumbres y de los contratos, o sea, el Derecho social o popular, y así instituye instituciones que abren el camino para el surgimiento del capitalismo.

El Estado Moderno suministra las condiciones para el desarrollo de la institución de la propiedad, y, con ella, viene la Revolución Industrial. Es con este movimiento que se fortalece la noción de propiedad exclusiva, se fortalece también la noción de individualidad. Sin embargo, los excesos individualistas en la gestión de la propiedad también provocan su reacción social, de ahí que surge precozmente en la Edad Moderna el ideal socialista de justicia social. Para Durkheim (Le Socialisme,1896), el socialismo sería como un ideal de organización social que restringe los impulsos individualistas.

El individual y el colectivo deben armonizarse en una composición de intereses - sin anularse. Para que un derecho no se solape a otro debe haber un abordaje totalizante de la realidad, de forma que se transciendan las ecuaciones reduccionistas. Y este abordaje proto-holístico comenzó a ser elaborado dentro de una corriente de pensamiento jurídico llamada de teoría del derecho social, ya desde el siglo XVI, en Europa. Tuvimos entonces el movimiento socialista de reivindicaciones de justicia social en paralelo con el desarrollo doctrinario de una teoría del derecho social, derecho este que precede y ultra-pasa las categorías reduccionistas y exclusivistas del derecho privado y del derecho público, las únicas actualmente reconocidas en los medios académicos de enseñanza del actual Estado Moderno. Este derecho social – Georges Gurvitch (L'Idée du Droit Social, 1931) - viene de largo linaje de juristas modernos fundados en derechos plurales o no-estatales, basados en las costumbres y en los contratos, o sea, se trata de la auténtica ley común (COMMON LAW). No aquella hoy formalizada en instituciones estatales de los países anglosajones, pero sí a auto-reglamentación y distribución de Justicia que había dentro de las colectividades políticamente organizadas anteriormente al Estado Moderno, tal como se documenta en el clásico 'La Ayuda Mutua' de P. Kropotkin.

Website: www.propriedadecoletiva.org
Grupo de Facebook: Propriedade coletiva posse partilhada.
www.facebook.com/groups/comunarestaurada

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Visto 99 veces Modificado por última vez en Viernes, 07 Abril 2017 20:20

1 comentario

  • Enlace al Comentario ivan kurtz Viernes, 31 Marzo 2017 19:29 publicado por ivan kurtz

    Es cierto que la migración no es una solución para las comunidades o países en crisis. Sin embargo, el acto de migrar es un derecho individual que debe ser considerado individualmente.

    Ojalá, todos los hablantes de lenguas ibéricas sean capaces de compreeder la parte práctica de este mi trabajo. Debido a que en esta Pascua estamos fundando la primera Cooperativa Integral de Brasil. Colectivamente financiada con fondos individuales invertidos en un fondo de solidaridad. Y hoy, la inversión igual o superior a R $ 15.000 (quince mil reales) da derecho al inversor a una parcela de terreno de mil metros cuadrados dentro de una finca de 175.000 m². Sólo 20.000 m² serán de possesión individual.

    Por otra parte, debido a las relaciones de mutualidad, en caso de que se inviertan 15.000, sólo el 3000 se mantendrá para los gastos administrativos y 12 000 serán devueltos, sin interés, pero ajustado a la inflación en los próximos 16 años.

    Y por otra parte, existe la posibilidad de utilizar una escapatoria en la legislación brasileña sobre economía social e de migración para el extranjero obtener el derecho de residencia en Brasil con compravação de una inversión directa en el país mucho menor que los $ 200.000 requerido por la ley.

    Ojalá también se entienda que no es mi pereza no traducir en español este texto.
    Hoy soy un emprendedor social y el campesino sin tiempo para esta traducción.

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