Jueves, 08 Marzo 2018 06:39

Comentario al libro Juntas, más pincelada sobre la Huelga Feminista

Escrito por  Javier De Miguel
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Un grupo de amigos y amigas de Barcelona ha publicado el libro Juntas contra el sexismo y la opresión. Concretamente se hacen llamar Grupo de Reflexión y Apoyo Antisexista. Para cuaquiera que esté interesado en conseguirlo, podéis dirigiros a la página web www.antisexisme.cat. Será posible encontrarlo en librerías, y también podéis conseguirlo a través de Amazon. Si estáis interesados en organizar presentaciones del mismo, en librerías, locales y demás espacios, quizás podemos también hacerlo, cubriendo eso sí los gastos de desplazamiento. El libro consta de 96 páginas, y su precio es de 7 euros. Para quien le quiera echar un ojo previo, se encuentra también en formato PDF.

El libro es un intento de comprender las muy variadas formas de sexismo que hemos sufrido y sufrimos en nuestros días, además de un nuevo alegato contra la religión política del feminismo, cada vez más desacreditada y puesta en duda desde múltiples sectores. Detrás de aquél se encuentran varios y extensos trabajos, que en parte, conforman este nuevo libro.

Entre otros temas, hacen un repaso de la historia del feminismo como movimiento, vislumbrando la buena disposición que siempre ha tenido a enrolarse con los intereses del sistema de dominación en cada época concreta hasta nuestros días, desde las sufragistas hasta el movimiento LGTB. Además de la historia del feminismo, hacen un breve recorrido por la historia más general y reciente, atendiendo al papel que ha tenido la mujer en los diferentes momentos históricos, diferenciando entre las clases mandantes y las clases populares y desmintiendo uno de los dogmas oficiales, a saber: la mujer ha estado siempre oprimida por el hombre a lo largo de los tiempos en da igual qué sociedades, en una especie de patriarcado ancestral mundial. También lo llaman "heteropatriarcado" (sic). En una parte del libro sentencian: "a muchas ya no nos vale la simple historia de las víctimas inocentes y los malvados maltratadores". Añadiré que el ver la historia con unas gafas de color púrpura es una forma misógina de entender la historia, ya que condena a la mujer a no conocer sus orígenes con un mínimo de respeto a la verdad, y cuando por ejemplo, se conocen o descubren momentos históricos donde ha tenido un peso preponderante, se ocultan para que el dogma siga manteniéndose, impidiendo construir su identidad desde la verdad histórica alcanzable para pasar a construirla según dicta el feminismo y sus voceros.

También, hacen un breve repaso a la censura que ha acompañado a este movimiento en los últimos tiempos, denunciando cómo "las personas disidentes" son "lanzadas a la hoguera". No es nada nuevo, ya que es algo que acompaña a este y a todos los movimientos que se estatuyen como creencias incuestionables con un aparato de poder detrás. Pero quizás en este campo lo peor de todo no sea la censura externa, que por supuesto debe ser denunciada y puesta en evidencia, sino la autocensura, a la que se condenan miles y miles de personas que se rigen por el mantra de lo que se ha venido en llamar "corrección política", o lo "políticamente correcto". Esto está socavando la libertad de expresión, mucho más que a través de una represión exterior, desde una represión interior, incomparablemente más terrible. Os dejo un vídeo en clave de humor que es un buen remedio para combatir tal enfermedad, tan parecida a la clásica mojigatería que imponía la Iglesia Católica (con mucho menos éxito, por cierto).

Desgranan el tema de la relación actual entre los sexos, entendiéndola desde lo más estructural (atendiendo a la biopolítica, demografía, inmigración, capitalismo...) hasta lo que están causando a nivel personal y social (enfrentamiento, incomprensión, victimización y criminalización, crisis de identidad, descenso vertiginoso de la erótica, soledad...) llegando a afirmar que lo que se busca es introducir en la psique social el pensamiento de que "el hombre es un lobo para la mujer", permutando la conocida frase del amante del Estado por excelencia, Hobbes. En este sentido, denuncian la ya muy denunciada, vilipendiada y sexista Ley Integral contra la Violencia de Género (de la que ya llevamos 14 años de aplicación, dato a retener), que tantos males ha causado y nada ha solucionado, quizás porque no busca solucionar absolutamente nada en realidad, y sus objetivos son más bien otros. Además de analizar esta ley, y la violencia ejercida por los hombres hacia las mujeres, también nombran el gran tabú actual, la violencia ejercida en la pareja desde la mujer al hombre, física y psicológica. Sobre esto ya hay un documental, SILENCIADOS, cuando los maltratados son ellos, que por el momento ya ha recibido su dosis correspondiente de censura. Veremos si las jaurías de esta religión permiten que lo veamos para formar nuestro propio juicio como personas adultas que no necesitan supervisión externa, o, si como si de una Inquisición Feminista se tratase, acaban por boicotear todos los actos donde se intente presentar.

Denuncian cómo lo que se conoce como "perspectiva de género" se ha convertido en realidad en un "condicionamiento feminista". Y cuestionan detalladamente el conocido lema "lo personal es político", afirmando que "ya no es de política de lo que hablamos sino de aquello políticamente correcto", lo que está provocando que ya no se sepa lo que es ser hombre, ni lo que es ser mujer, que a su vez supone un grave problema de identidad, por tanto psicológico, entre los más jóvenes.

Y para acabar, el libro tiene la vocación de analizar cómo el sistema de dominación, formado por los Estados y el gran Capital, azuza la guerra entre los sexos y lucha siempre por gobernar la vida, hasta lo más íntimo, imponiendo, por ejemplo, el Código Civil de 1889 (que estatuyó el patriarcado clásico y que tanta resistencia popular, de hombres y mujeres, causó) o la codificación del neo-patriarcado moderno, con la LIVG como punta de lanza. Dos entes necesarios para entender esta crucial cuestión, y que a uno de ellos (al Estado) el feminismo ni siquiera nombra, si no es para reclamarle más erario "público", y más y más funcionarios y funcionarias de todo tipo que vivan de esta industria. No es de extrañar, pues ya se sabe, quien paga, manda.

Es un libro muy bien documentado, con bibliografía, vídeos y textos..., por lo tanto, idóneo para quien quiera formarse una conciencia propia en este tema, para no vivir así del pastoreo de las élites feministas. Por todo ello, será un nuevo varapalo para tal ideología en los sectores más conscientes de la sociedad (combatiendo la censura a la que se verán sometidas, con coraje y entereza), lo que seguirá produciendo el levantamiento popular imparable contra el feminismo como movimiento reaccionario. No os adelanto más y os animo a leerlo.

Si me ayudáis a difundir este nuevo libro, os lo agradezco.

Se ha publicado en un momento cercano a una fecha muy señalada por el sistema de dominación y sus adláteres, el 8 de marzo (institucionalizado por la ONU (conglomerado de las grandes potencias) como "Día Internacional de la Mujer", en 1975), día en el que este año se convoca una Huelga Feminista desde multitud de instituciones, organismos y colectivos de todo el mundo. Son días buenos ya que nos recuerdan insistentemente que el feminismo es una cosa y lo mismo que el sistema de dominación actual, habiendo creado toda una "industria del género", a través de fundaciones multimillonarias y subvenciones estratosféricas. El nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género llega ya a la cifra de los 1.000 millones de euros en los próximos cinco años para toda esta gente que vive del negocio y el adoctrinamiento feminista. No por nada hay quien dice que "sin dinero público no habría feministas". No se olvide que todo este dinero sale forzosamente de los impuestos que se le imponen a las clases populares, cada vez más crecientes. Todo ese dinero es el causante de que estos días (el resto de los días del año igual pero quizás en menos cantidad) sea bombardeada nuestra libertad de pensamiento en marquesinas, físicas y digitales, carteles, programas televisivos y radiofónicos, vallas publicitarias, etc. a través de su propaganda mediática.

Llevamos sin vivir una huelga sin comillas, que haga temblar a la patronal, ni lo sabemos. Es más, las nuevas generaciones no nos imaginamos (excepto que tiremos un poco de historia, poniendo en duda, a poder ser, la historia que se vende desde la izquierda, escrita por sindicatos y partidos, que hoy van de la mano del feminismo) de qué se trata esto. Pero lo cierto es que un movimiento potente contra los que más tienen, la patronal como primer flanco, es cada día más urgente.

La pobreza crece y crece, en especial entre los más jóvenes, al igual que la riqueza de unos pocos, más que nunca en la historia. Los jóvenes, hombres y mujeres, tenemos el gran problema por delante de hacer nuestra propia vida sin medios para llevarla a cabo en muchos casos, condenados al paro, o en el mejor de los casos, a la hostelería y al trabajo temporal de unos cuantos meses, e incluso horas, con sueldos de miseria y jornadas ilimitadas, ayudados por la familia para sobrevivir y todavía pensando en votar a uno u otro partido para solucionar el calvario al que estamos siendo dirigidos, donde está ya pasando una generación entera con una descendencia raquítica o nula.

La patronal ha prohibido la maternidad, presionando como nunca a las mujeres que se atreven heroicamente a ser madres, o si quiera que manifiestan querer serlo en una entrevista de trabajo. Y nos dicen que hoy el problema es el reparto en las tareas del hogar, y que por ello las mujeres deben colgar el delantal, já! De aquí a unos años, si no hacemos nada por evitarlo, cada vez habrá menos tareas de las que llaman "reproductivas", no realizadas ni por hombres (que ya lo hacen hoy en la mayor parte de los casos que se dan, ya que la figura horrenda del ama de casa ya se ha desmantelado y sólo quedan restos de aquello) ni por mujeres. No por nada la natalidad viene cayendo en picado casi de manera constante desde hace casi 40 años. Además, la condena al trabajo asalariado, primero impuesta a los hombres, y luego a las mujeres, está produciendo generaciones en cadena que sólo saben vivir para trabajar (encima hoy en trabajos que poco o nada sirven fuera del trabajo, en la gran industria de los servicios y en el funcionariado, en su mayor parte), y cada vez saben hacer menos cosas para llevar adelante su propia vida (desde una tortilla de patatas, criar a los hijos (ahí están los miles de libros sobre crianza), cultivar unos tomates, hacer pan, organizar y ser parte activa de fiestas populares, fabricar cualquier objeto de uso cotidiano, levantar un muro o tejer una prenda de vestir, entre otras miles de cosas) de manera independiente al orden constituido y dependiente con los iguales. Pero parece que esto no son problemas por los que haya que luchar. El problema es el reparto desigual en las tareas del hogar, já!, já! y já!

Con este panorama, el statu quo nos lanza a luchar unas contra los otros, haciendo una "huelga", que más que feminista podría llamarse huelga a la patronesa, o huelga de la patronal, la cual estará bien contenta mientras ésta acontece, tanto los jefes, como las jefas (que cada año son y serán más, una conquista de todas las mujeres, al parecer). Es la primera vez que se consigue que los paros de la clase trabajadora sean asumidos por la mitad de trabajadores. Es decir, una huelga con un 50% de esquiroles asegurados. Bingo. Los jefes y jefas de la empresa capitalista brindarán con champán morado mientras contemplan a toda su jauría favorita (en realidad a unas pocas miles de personas bien adoctrinadas y pastoreadas, y las más avispadas, bien subvencionadas, y no a gran parte del pueblo unido, enérgico y combativo) cantando el consignismo normativo de las fundaciones y colectivos que cobran del PSOE, el Estado y la Unión Europea, entre otros.

Uno de los grandes argumentos es el tema de la brecha salarial, tan cacareada a diestro y siniestro, que de una mentira barata, se ha pasado a una verdad en la que ya cree la mayoría de la población. A pesar de lo ya visto, algunos todavía nos asombramos de la capacidad de manipulación que tiene hoy día el sistema dominante. Hay muchas maneras de limpiarse de este dogma, por ejemplo, viendo este vídeo.

Pensando un poco la realidad sin anteojos morados, es fácil ver el verdadero objetivo de tales consignas. Las mujeres hoy no ganan menos que los hombres por realizar la misma tarea, pero sí a nivel general, contando todo lo que ganan todos los hombres y todo lo que ganan todas las mujeres. Esto es así, porque las mujeres se han enrolado en el servicio al capitalismo más tarde que aquéllos (tienen aún menos privilegios por servir al sistema), porque optan por puestos peor remunerados en el sistema capitalista actual (exigiendo ganar tanto como los y las que más ganan, consigna "anticapitalista" dicen) y porque aún tienen más resistencias naturales a perder la mayor parte de su vida en la gran condena moderna que supone el trabajo asalariado edulcorado con más dinero y más ascensos (por eso son ellas las que solicitan más reducciones de jornada para estar con sus hijos, y consecuentemente ascienden menos (techo de cristal). El capitalismo no perdona a las madres valientes), lo que hace que el cómputo general de dinero acumulado sea menor.

Desde el capitalismo orwelliano actual, lo que llaman "anticapitalismo", se busca que esta "brecha" se estreche cada vez más, lo que supondrá todavía una menor natalidad y más mujeres en la cúspide del capitalismo y del Estado (no se olvide, que por ejemplo en la judicatura, principal brazo del orden constituido, hace ya tiempo que cuentan en su plantilla con más mujeres que hombres. Se dirá que eso es así pero no en los puestos dirigentes, pero tiempo al tiempo), una gran condena para las mujeres y los hombres de las clases populares, que serán aplastados con las botas de las nuevas jefazas de turno, unidas con los antiguos jefazos.

Esto son sólo breves apuntes para contrarrestar la propaganda política-publicitaria que estos días estamos sufriendo. Esperemos que llegue el día en que sus artimañas mediáticas sean contestadas por todavía más y más gente, en las redes, y sobre todo en la calle, utilizando fechas marcadas por el sistema para denunciar su vileza. La cosa es tan tremenda, que incluso en El País, vocero oficial de la socialdemocracia, han dejado publicar una carta firmada por varias mujeres que rompen con la marabunta que se ha montado para el 8 de marzo. Desde luego no es una carta que ponga en tela de juicio el sistema dominante, tampoco en lo que se refiere a los problemas que hoy afrontan hombres y mujeres, pero sí es una prueba de que aunque al feminismo le queda mucho, mucho dinero por recibir (si una insurgencia popular no lo impide), tiene los días contados.

Hemos de afrontar el presente y lo que nos viene con alegría y fuerza, la realidad está de nuestro lado. Cada día rompen conscientemente más y más personas con tal ideología, a la vez que captan a más adeptos inconscientes (por disponer de todo tipo de medios a su alcance), pero la calidad tiene las de ganar frente a la cantidad, no es problema. Su carácter ultra-subvencionado y mega-reaccionario les aleja cada día más de los sectores populares, llegando a enfrentarse abiertamente en multitud de ocasiones.

La gran mayoría de mujeres jóvenes (también de hombres) de lo que hoy se conoce como España quieren tener hijos (en torno al 80%), y quienes los tienen, les gustaría tener más, pero la estrategia de la patronal es impedirlo a través del gran chollo de la inmigración masiva. Esta realidad será una de las chispas para conseguir un gran levantamiento popular contra la patronal, formado por hombres y mujeres unidos, contra las clases mandantes y contra quienes pretenden dividirnos (como el feminismo), boicoteando y saboteando a las empresas que no respeten el deseo materno y despidan a las trabajadoras embarazadas, expropiando lo necesario para la vida de quienes se han atrevido a vivirla en los tiempos que corren y han formado una familia, imponiendo al Estado que con el dinero que nos quita forzosamente vía tributaria (mientras no consigamos que no lo haga) permita cuidar a los hijos un tiempo superior a los deleznables cuatro meses actuales de la madre y cuatro semanas del padre, o solidarizándose y ayudándose de mil y una maneras para soportar la represión correspondiente que se vivirá.

Corren buenos tiempos para la juventud, ya que no nos queda otra que desatontarnos y pelear la vida, lo que nos construirá como personas libres y capaces de superar los grandes problemas a los que nos enfrentamos.

Visto 1127 veces Modificado por última vez en Martes, 13 Marzo 2018 16:58
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