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Jueves, 02 Mayo 2019 20:14

Traducido el libro El comú català

 

“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros

es como ser incesantemente niños”

Cicerón

Muchas veces (por no decir siempre) es la experiencia la mejor maestra que se puede tener, mucho mejor que teorías que puedan salir de la cabeza de nadie. Quiero compartir con vosotros una historia, la mía en este contexto, porque sería interesante que intergeneracionalmente compartiéramos ciertas experiencias los que llevamos algún tiempo "metidos" en esto que os estáis embarcando algunos ahora. Y digo metidos entre comillas porque en cuanto ves que se pone la cosa chunga te sales y buscas otras alternativas como, por desgracia, suele pasar. Lamento si suena un poco paternalista, que últimamente esta (o estaba) mal visto.

El pasado 24 de octubre del 2015 fue el día de la publicación de mi libro «El común catalán. La historia de los que no salen en la historia». Lo presenté el mismo día, en la inauguración del Curso Íberos del Instituto de Estudios Íberos de Terrassa, invitado por el jefe de estudios Frederic Santaeularia (1941-2016). Mi taller llevó el título «Continuidad cultural íbera en la Edad Media catalana» y consistió en una introducción en las prácticas comunales catalanas de la Edad Media y el Antiguo Régimen y una segunda parte en la cual me preguntaba cual fue el origen de estas costumbres. En esta segunda parte los íberos toman protagonismo.

Para el historiador Gaspar Feliu, el comunal catalán, así como las prácticas comunitarias, tienen su origen en las sociedades indígenas prerromanas, como por ejemplo los íberos, vascones y aquitanos, algo común con otras organizaciones tribales o que sigan un sistema de clanes.El individualismo romano (ius utendi et abutendi) se oponía al comunalismo de estas sociedades que estaban bajo servidumbres y obligaciones colectivas, con espacios comunales al servicio de todos los miembros de la comunidad y que no se podía apropiar nadie. La romanización no va más allá de la construcción de ciudades y de su administración impuesta. Una vez el mundo urbano romano entra en crisis y empieza a desaparecer, vuelven a aparecer costumbres y formas de organizarse anteriores. De hecho, las invasiones romanas, visigodas, musulmanas y carolingias apenas intervienen en las formas de organización económica y política en el mundo rural, siendo su objetivo principal la extracción de rentas y/o la recaudación de impuestos (FELIU, 2009).

¿Porque hacemos lo que hacemos y producimos lo que producimos?

Sabemos que desde hace más de 10.000 años el pastoreo ha estado presente en el Pirineo occidental, ha sido la actividad central para permitir la vida en estas montañas. El contexto actual de la montaña aragonesa es el de una desaparición acelerada de los rebaños en extensivo, es decir, de animales que pastan, andan y viven al aire libre la mayor parte del año. En cambio, crece la ganadería industrial e intensiva, esto es, animales encerrados permanentemente y exprimidos para producir al límite que permita su biología y más allá, sin escatimar en técnicas abusivas, en fármacos, en químicos, en hormonas, en la deformación física y genética, en la pérdida dramática de rusticidad y en la reducción drástica de la esperanza de vida de cada animal.

La realidad aragonesa es la desaparición casi total de las atesanías y ganaderías pequeñas (menestrales y pegujaleros) haciéndose omnipresentes los monocultivos, las grandes industrias, las enormes distribuidoras, las macrogranjas y sus correspondientes infraestructuras de altísimo impacto ambiental.

La industria abusa de piensos y forrajes que aridifican, esquilman y agotan las tierras llanas. Provoca la mineralización del suelo matándolo y dejando la puerta abierta al desierto. Además llena de nitratos y químicos de alta toxicidad los acuíferos y ríos. Sin hablar de la salinización o la acidificación rampante.

Industria intensiva y pastoreo son como la noche y el día.

El 14 de abril sigue siendo una fecha de referencia para quienes conmemoran la instauración de la II República, al mismo tiempo que reivindican el legado político de aquella experiencia histórica. Sin embargo, cuanto más se conoce dicho periodo más rechazo suscita en la población, sobre todo en la medida en que aquel régimen se caracterizó por su extrema violencia y crueldad con el pueblo llano.[1] A pesar de esto se sigue sin entender el significado histórico del régimen republicano, especialmente en la medida en que esta experiencia es sustraída del marco histórico general del que forma parte, y es reducida a una simple lucha de poder entre diferentes grupos sociales y políticos.

En primer lugar hay que contextualizar el advenimiento de la II República en términos históricos e internacionales, lo que significa tomar como referencia los grandes procesos en los que se vio envuelto el Estado español en su desarrollo histórico. Esto nos obliga a considerar la influencia de los factores externos, situados en la arena internacional, en el cambio de la forma monárquica del Estado a la forma republicana.[2] En lo que a esto respecta no hay que perder de vista que los Estados europeos estaban inmersos desde hacía varios siglos en un proceso de modernización permanente, lo que era fruto de su mutua competición en la esfera internacional. Con modernización nos referimos a un movimiento histórico-político hacia formas de gobierno de carácter burocrático, racionalizado, centralizado e impersonal,[3] que supusieron la concentración, acumulación y centralización de una cantidad creciente de poder en manos del Estado para adaptar su esfera doméstica a los desafíos de la competición geopolítica internacional. La modernización constituye, desde esta perspectiva política e internacional, parte del proceso de construcción del Estado territorial y soberano.

Miércoles, 03 Abril 2019 07:24

La vida real como utopía

 

<<Nuestros castillos en el aire deben tener sus cimientos en suelo firme.>>

<<Mi utopía es la vida real, aquí o en cualquier parte, llevada hasta los límites de sus posibilidades ideales. Por eso, para mí el pasado es una fuente de utopías, tanto como el futuro, y la intensa interacción entre todos esos aspectos, incluidos muchos acontecimientos que no pueden ser realmente formulados o captados, constituye a mis ojos una realidad que sobrepasa todo lo que uno puede imaginar o representarse mediante el solo ejercicio de la inteligencia pura.>>

Lewis Mumford. Historia de las utopías, 1922

Domingo, 24 Febrero 2019 22:05

La trampa del Pacto Mundial sobre Migración

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El pasado 10 y 11 de diciembre fue firmado en Marrakech el pacto mundial sobre migración auspiciado por la ONU. Al menos 164 países se han sumado a este acuerdo que es la culminación de una serie de declaraciones, conferencias y cumbres internacionales desarrolladas en el seno de la ONU. Desde los medios de comunicación del sistema ha sido desplegada toda una campaña demagógica que lo ha presentado públicamente como un pacto mundial contra la xenofobia. La realidad dista bastante de lo que los apologistas de dicho documento afirman.

Jueves, 14 Febrero 2019 07:18

Simone Weil: ¿Cómo inspirar a un pueblo?


La expresión no es más que un comienzo. La acción es un instrumento mucho más
poderoso para modelar las almas.

Simone Weil (Echar raíces, 1943)


Si el bien es la unión de los contrarios, el mal no es lo contrario del bien.

Simone Weil (Cahiers, III)

El conjunto de la obra de Simone Weil constituye una unidad complementaria que integra, por un lado, el análisis crítico de la civilización moderna y, por otro, la inspiración necesaria para su radical transformación. Complementariedad inherente, desde luego, a la relación entre los diferentes campos de estudio a los que dedicó –en espera de la verdad- una máxima atención del pensamiento: el trabajo, la religión, la ciencia, la técnica, las necesidades humanas y las obligaciones, la historia, el conocimiento en antiguas civilizaciones, las formas de la opresión y de la fuerza, la libertad, la destrucción del pasado, los partidos políticos y la propaganda, el marxismo y el nexo entre lo sagrado, eterno y universal, con la vida profana aquí en la Tierra.

guerra

La idea tan extendida de que el capitalismo es un producto del desarrollo interno de la economía, y más concretamente de las fuerzas de producción, oculta su verdadero origen. Este no se encuentra en ningún proceso de acumulación originaria como plantean el marxismo o el liberalismo, ni tampoco en una repentina transformación de las relaciones sociales de producción, fruto de determinadas fuerzas históricas vinculadas a la economía. El capitalismo es, primero y antes que nada, un producto de la guerra, y sobre todo del militarismo. Este es el origen del capitalismo que formalmente no se quiere reconocer, y que académicos, intelectuales, ideólogos, etc., ignoran o deliberadamente ocultan con sus construcciones ideológicas y demás dislates.

Sábado, 02 Febrero 2019 11:45

El común catalán

Portada Común catalán

Me complace mucho anunciaros la publicación por Cauac Editorial Nativa de una edición actualizada del libro "El común catalán. La historia de los que no salen en la historia" en lengua española.

Esta edición cumple con dos cometidos:

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