Jueves, 01 Octubre 2015 20:18

Conciencia, eros y convivencialidad

Escrito por Karlos Luckas

Un proyecto de vida pensada para el mañana, que se construye desde hoy, con actos y experiencias reflexionadas, un proyecto de revolución en la sociedad, pero antes en el ser humano y su conciencia, no puede dejar de plantear aquellas cuestiones que afectan a lo más vital de su existencia, a la forma en como nos relacionamos l@s un@s con l@s otr@s, y en particular, en la forma de relacionarnos en el amor humano, a través del eros.

 

 Eros y Psique. Segunda mitad II d C. Staatliche Kunstsammlungen Dresden

 

La belleza moral que exigimos en el ama excelsa
y magnífica es producto de las fuerzas del espíritu
Cicerón

Nuestra sociedad va camino de convertir al ser humano en un mero instrumento de producir y consumir, y en el amor, en un ser sin alma ni pasión que vaga entre la mera sexualidad instrumental, vaciamiento del acto por la pornografía o simple conveniencia, sin magia, ni misterio. El acto de amar, basado en la sublimidad de la afectividad, cuya raíz está en esa moral elevada de amor al prójimo, hace libres a los seres humanos, y por ello el sistema de poder lo integra en su mundo mercantilizado de relaciones sociales.

Un modelo de sociedad ideal que se base en criterios de autosuficiencia consciente y emocional de sus integrantes, en la cual los hábitos de convivencia deben alcanzar niveles de calidad como criterios de garantía de sociedad democrática auténtica, tiene en el aspecto de la vida amorosa entre los seres humanos una pre-condición, ¿cómo es posible querer a tus semejantes, si antes no te respetas a ti mism@, si en tu condición de amante no alcanzas la dignidad de la calidad del eros que se requiere de pasión, deseo, valiente entrega desinteresada y conocimiento de su transcendencia?

El amor, el eros, la misma sexualidad se muere hoy de la mano de banalización, de la mercantilización y el convencionalismo de las emociones y los sentimientos, convertidos en objeto (uno más) de consumo para el divertimiento epicúreo o la gimnasia sin arte ni magia.

Hace falta también pensar la revolución de la vida amorosa. Acto sublime, por excelencia, por el cual la vida alcanza la vida. Somos humanos por ese acto y producimos vida humana por ese acto. ¿Puede existir algo más esencial? Sin embargo lo que observamos en nuestra patética sociedad es precariedad, antagonismo, vaciedad, violencia en las relaciones. El pragmatismo, la conveniencia, el aburrimiento, cuando no directamente el hastío hace que se fragüen constantes huidas para simplemente sobrevivir, terapias de cartón piedra que únicamente dejan un pozo de vaciedad a la vuelta de la experiencia de reencuentro.

Es en el proceso pre-político de la auto-construcción de un sujeto de valores revolucionarios donde ya debemos comenzar a poner en cuestión aquellos valores que afectan de forma decisiva al mundo de lo "íntimo y personal", de las relaciones amorosas entre los seres humanos, hoy en una situación de plena ruina física emocional.

Ello conlleva poner patas arriba el conjunto de valores en que se basan las actuales relaciones. La primera condición es que re-valoremos aquellos criterios épicos del amor como entrega desinteresada, sentimiento elevado, pasión en desenfreno, sublimidad en el misterio, práctica del arte de lo insinuado, y negación de la evidencia física en favor de la comunidad espiritual. Acto poético donde los haya. Calidad de actos de elevada moralidad, frente a la mediocridad de lo pragmático, físico y evidente, esencialmente egolátrico, instrumentalista y manipulador de las "debilidades humanas" necesitadas de calor amoroso, perdidos en los umbrales de la alienación.

La denominada "sociedad del cansancio", constituida por "sujetos del rendimiento" (en los términos de Byung-Chul), no puede sino producir sujetos atomizados, temerosos, domesticados, fácilmente manipulables por el sistema de poder y su megamáquina de destrucción de conciencias y emociones, de vidas humanas, al fin.

Un proyecto de vida en común, como el que propugnamos, es vida social, política, pero más importante aún es la propia vida civil, diaria y cotidiana, que articulamos con nuestros semejantes tejiendo una sociedad de la convivencialidad, que da comienzo precisamente desde nuestras emociones y sentimientos más íntimos y personales, que vivimos y compartimos en las relaciones personales de amor.

Nuestros blancos, hacia los cuales hemos de dirigir toda nuestra crítica a fin de superar este estado lamentable de la cuestión, ha de tener como puntos de negación: la pornografía, vaciamiento de la sexualidad humana, caricatura de amor. El pragmatismo, que conduce a un puro planteamiento individualista hedonista de las relaciones amorosas. La "guerra de sexos" en que nos quiere meter el feminismo de Estado, con la profusión del falso debate sobre la "identidad sexual" que conduce inevitablemente a la sectorialización de la sociedad según orientaciones y preferencias, como si de marcar ganado se tratara. Por el contrario, devolver al amor su naturaleza humana, imperfecta como tal, pero viva, creativa, emocionante, pasional, impetuosa, misteriosa.

Solamente seres humanos valientes, templados, generosos, desinteresados y esforzados en procurar el bien común pueden hacer avanzar a las sociedades hacia sistemas de convivencia integral y armoniosa entre los propios seres humanos (hombres) y la naturaleza de la que formamos parte integrante. Una correcta postura sobre la tragedia vital humana, que tiene consuelo en el bien común, ha de basarse en una completa y compleja comprensión de la dialéctica EROS/TÁNATOS. Vencemos a Tánatos en el renacer constante de los amantes y su vocación de continuidad en la generación de fuente de vida, a través del Eros, pero también anunciadora del fin individual, como "flor de ciruelo". Solamente seres de elevada moral, capaces de integrar la Honestidad en la actitud creativa y vital del Eros, con el conjunto de las virtudes, en que ésta se compone: La Sabiduría, La Justicia, La Fortaleza y La Templanza, tal como las define el gran Cicerón; con ello se podrá, en definitiva, vencer el miedo a vivir, afrontar con alegría y valentía el desafío de la vida y el enfrentamiento a la injusticia en la lucha en pos del mundo que "llevamos en nuestros corazones".

Esa es una tarea esencial de la revolución Integral hoy.

Karlos Luckas.

Bibliografía básica de referencia.-
Lo erótico como sagrado. Introducción de Aldo Pellegrini a D.H. Lawrence y Henry Miller Pornografía y obscenidad. Ed. Argonauta Buenos Aires 1981.
Edgar Morin y el pensamiento complejo. Miguel Grinberg, ed. Campo de ideas Madrid 2003.
Sobre los deberes. Marco Tulio Ciocerón. Ed. Tecnos Madrid 2002.
La agonía del eros. Byung-Chul Han. Herder editorial. Barcelona 2014


Prado Esteban:
HACIA UNA ERÓTICA DE LA EXPERIENCIA. Del amor y del hombre
La extinción del eros.
Crisi de l'Eros i societat post-humana (Vídeo)
Erotismo y sexo en tiempos de crisis" Audio realizado el 25 de marzo de 2015 en Madrid.
Ética, estética y erótica. Sobre la belleza y el amor humanos

Félix Rodrigo Mora:
El erotismo como deseo y furor. Audio
"INTELIGENCIA ERÓTICA" Esther Perel
EROS Y REVOLUCIÓN
EROTISMO Y RECUPERACIÓN DE LO HUMANO
INFIERNO CONVIVENCIAL
LA VIDA AUTÉNTICA. En torno a una frase de Goethe
A EROS EXPERIMENTAL

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Comentarios  

#2 Sofía 23-11-2015 14:43
Muchas gracias Juana, ya lo he cambiado. No tengo idea de porqué salía así, ni ese blog...
Solo entre todos podemos hacer mejor las cosas.

Un abrazo y estamos abiertos a cualquier otra cuestión.
#1 Juana Rodriguez Baute 22-11-2015 14:23
Sería conveniente revisar el enlace donde dice:
Prado Esteban:
HACIA UNA ERÓTICA DE LA EXPERIENCIA. Del amor y del hombre
Pues al que se accede es a http://barbararosillo.com/page/12/

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