Lunes, 13 April 2020 21:48

CENSURA, ASFIXIA, TERROR SANITARIO Y ESPERANZA

Escrito por  Alexei Leitzie
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Youtube (Google) ha actualizado su política de contenido para censurar toda información que "cuestione la existencia o transmisión del Covid-19" según afirmen la OMS o las autoridades locales de cada región (https://bit.ly/34Dr92H).

https://www.facebook.com/goldnyouth/posts/10223076920535408

Esto quiere decir que Google habilita como censores a los gobiernos, que tan sólo deben señalar qué contenido debe ser retirado. La entrevista realizada por London Real a David Icke el 6 de abril fue censurada en Youtube, además de Facebook, Vimeo, Dropbox y Offcom. El entrevistador, Brian Rose, ha visto además censurados sus perfiles personales en otras redes como LinkedIn. Países como Reino Unido ya han emitido orden de multa y secuestro informativo a las plataformas de radiodifusión que cuestionen la versión oficial de los hechos (https://bit.ly/2JZ8DIq). En España Marlaska ya ha anunciado la vigilancia y rastreo de redes sociales (https://bit.ly/3b3wxOY), lo que se da cobro con censuras fulminantes bajo la colaboración explícita de los gigantes multinacionales y sus nuevas cláusulas de contenidos.

Amazon, por su parte, ha censurado en los últimos días contenidos que ya distribuía previamente, como el documental "Hoaxed" de Mike Cernovich, en el que participan entre otros Jordan Peterson o Cassie Jaye (link https://bit.ly/2Rvlt5l). Amazon también ha censurado la publicación del nuevo libro de Félix Rodrigo Mora "Sé el mejor médico de ti mismo", libro que Amazon se niega a imprimir y distribuir (https://bit.ly/2RzalVa). La asfixia económica mundialmente decretada supone una concentración masiva sin precedentes en manos de imperios comerciales como Amazon, que absorben las redes de distribución minoristas, ahora estranguladas. Los privilegios devenidos de esta nueva capitalización masiva de mercados estrictamente provocada por la nueva legislación estatal (y no por las siempre etéreas leyes económicas) tiene su cobro en la colaboración más postrada de los nuevos imperios medi(áti)cos con los gobiernos que hacen crecer exponencialmente sus cuotas de mercado. La misma dialéctica oscura se repite en sectores más básicos como la alimentación, con Mercadona desbancando otras redes minoristas de producción-distribución debido a la incapacidad de éstos últimos de soportar el arresto domiciliario y la suspensión de la actividad económica.

Una trama de censuras de esta magnitud no tiene por objetivo impedir la difusión inmediata de los contenidos censurados. La entrevista de LondonReal a David Icke había sido vista por más de 7 millones de personas el día siguiente a su retirada de Youtube. En los últimos años, la dependencia de la sociedad en alguna de las cabezas del capitalismo trasnacional ha sido siempre creciente. Cada vez hay menos escapatoria, las redes de producción-distribución de bienes de primera o tercera necesidad están sindicadas en vastas concentraciones de capital. La censura de cualquier tipo de bienes en estos lugares, sumada a la liquidación progresiva y exponencialmente potenciada debido a la situación actual de alternativas a las que acudir, significa que el cerco de lo posible se va estrechando. La censura sólo es efectiva si además de activa es pasiva; si, además de eliminar el producto, se ha impedido un lugar alternativo donde adquirirlo. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo. El resultado de Amazon devorando el oxígeno de las pequeñas editoriales junto con la censura de contenidos en su plataforma significa, con el tiempo, la censura efectiva de productos por ausencia de posibilidad real.

En lo relativo a la pandemia resulta verdaderamente bochornoso que se invoque de manera perenne la opinión de "los expertos" como único marchamo de acierto, mando de dirección y destino de nuestras vidas. No existe consenso de ningún grupo de expertos, salvo de aquéllos los mercenarios, quienes cobran por figurar, no por acertar, ni siquiera intentarlo. La ortodoxia médico-sanitaria que se nos ha obligado a masticar es pura ideología clínica, que contiene fisuras en cada renglón que escribe, y que, sumada a una campaña probada de censuras y control sin precedentes, nos obliga a situarla en cuestión, completamente. No hace falta descender a su misma dialéctica para llegar a esta averiguación, pero hacerlo también revela su incompetencia. Por un lado, antes de abordar su propia jerga, tales grupos de expertos y de eminencias titu-adineradas han sido incapaces de prevenir la situación presente, por lo que su hacer se basa más en el curar que en el prevenir, lo que compromete su paradigma médico, su concepción de la salud, sea por ineptitud, negligencia o dependencia del poder. Y ello les arrebata la legitimidad de cargo en la situación actual. Deben dar su opinión y contribuir al esclarecimiento de la situación, no subyugar a la población a un terrorífico control carcelario-sanitario que instala además un grillete psicológico de impotencia y debilidad. Y así, ahora sí entrando en su dialéctica, se verá que la propia ciencia médica revela la absoluta carencia de fundamento probado de las medidas draconianas adoptadas, tanto a nivel político y de restricción de libertades y derechos, como a nivel clínico. Me remito de nuevo al canal London Real y a la sublime entrevista realizada hace unos días a Bruce H. Lipton, Ph.D (https://bit.ly/2V2BMJi), autor de "Biologia de la creencia" quien desbarata desde la ciencia el "consenso de los expertos" desde la vanguardia de su campo, la epigenética. La inyección de ansiedad, angustia sanitario-económica y zozobra vivencial a la que nos están obligando no sólo provoca innumerables enfermedades de distinto tipo sino que agrava la posible enfermedad derivada del virus en circulación. No hace falta (quizás sí) apuntalar que éste es además el juicio del sentido común. El miedo mata y enferma. La teoría del contagio es una teoría. Las medidas político-sanitarias decretadas unilateralmente han dejado fuera opiniones fehacientemente fundamentadas, además de estar sólo sustentadas en la supuesta historia de superación mediante el confinamiento masivo de población de países tan opacos como Corea del Sur o China. ElPaís por ejemplo, que nos vende la historia de su superación, nos relata ahora las dramáticas consecuencias socio-psicológicas traumáticas en la población china (https://bit.ly/34yTuY8).

Nos aventuramos en la oscuridad de la noche y, en mitad de todo ésto, la polarización social ha dado un salto de nivel que deja atrás, muy atrás, a las rencillas ideológicas de hace unos meses, que si feminismo o nacionalismo, puras antiguallas ya caducas (al fin muertas). Ahora, los policías de balcón, el nuevo cuerpo urbano que hace las veces de somatén franquista y de "acicate de los espíritus" estrecha lazos en su deriva fascistizante con los tótems censores institucionales, señalando y derribando a quienes osen contradecir o comportarse diferente. Jamás hemos necesitado más de una unión popular indiferente a axiomas, preceptos y colores ideológicos para parar esta deriva absurda de frustración y crispación sociales. La nueva correción política ya sabemos cuál es, es el dedo que señala al "irresponsable", que copia el modelo de acoso y derribo de disputas pasadas y lo actualiza en las carnes de personas que no serán conscientes de ello hasta pasado un tiempo, cuando el terror que se les ha inyectado les permita pensar sobre sí mismos. Para acelerar ese momento de pensamiento sereno, debate abierto y opiniones respetadas sólo podemos empezar cuidando nuestra higiene mental, promocionando una mirada abierta y compasiva en nuestro entorno y encomendarnos al pedazo de humanidad que albergamos dentro, aunque las sombras se ciernan sobre él como rayo que no cesa. El relato mitológico de nuestra época continúa siendo la lucha contra un mal perverso, seductor y embelesador, omnisciente, vigilante, apetecible y ubicuo, que habita dentro y habita fuera, como siempre ha hecho y siempre hará.

Visto 1470 veces Modificado por última vez en Sábado, 18 April 2020 08:42

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